
Analizando el partido del pasado domingo no hace falta ser Arrigo Sacchi para darse cuenta de que algo le pasa al conjunto azulgrana.
Soy de los que pienso que a Ronaldinho hay que venderlo. Pero también a alguno más, igual que tampoco fue el único que estuvo frente al Madrid por debajo de su nivel, pero a él, seguramente por lo que ha sido, se le exige más que al resto. Al brasileño le falta la chispa, la movilidad, el físico, pero sobre todo la motivación que tenía cuando llegó. Como le pasa a muchos futbolistas, él lo ha ganado todo desde que llegó a España, tanto individual como colectivamente y necesita nuevos retos.
Me considero defensor de Rijkaard, un entrenador que apuesta por un fútbol valiente y atrevido, de los que quedan pocos en un fútbol tan físico y directo como el actual, pero también creo que tuvo parte de culpa el domingo.
Primero apostó por la alineación de siempre, sacó a Ronaldinho de inicio, y el brasileño no está para jugar. Después tampoco fue capaz de cambiarlo cuando la situación lo requería porque faltaba movilidad arriba.
Además habiendo hecho la semana anterior un partido perfecto en Mestalla debía haber confiado en los mismos –a excepción de Messi por lesión-. Todo esto parece muy fácil decirlo a toro pasado pero ya lo pensaba antes del domingo.
Echando la vista para atrás, he visto errores en el presidente. Joan Laporta se empeñó en traer a Henry cuando sólo había jugado 17 partidos la temporada anterior con el Arsenal. El francés es un jugador espectacular para el fútbol actual, pero ya no es el que era. Además el juego colectivo y rápido de los de Rijkaard no le va nada al delantero galo.
Pero estoy seguro de que todavía hay mucho que hacer en este 2008. Somos segundos en liga, y nos ha tocado el rival más asequible en los octavos de Champions. Además el Barça cuenta con una de las plantillas más compensadas de los últimos años, ha acertado en fichajes como el de Touré, Milito o Abidal, y cuenta con dos de los jugadores más en forma, Messi e Iniesta. Si dejan trabajar a Rijkaard y éste toma un par de decisiones drásticas lo sacará adelante. 

